Pensé mucho en escribir este artículo a raíz de la noticia publicada la semana pasada de la detención de dos abogados relacionados con la desaparición (hasta la fecha) de tres abogados, una mujer y dos hombres —que se desempeñaban como defensores—, saliendo de una audiencia en la que se llevaba el juicio de Lenin Jonathan Canchola, acusado de secuestro agravado y de ser líder de la célula criminal de los “Malcriados 3AD”. El acusado a quien los abogados representaban, fue sentenciado a 50 años de prisión por el delito de secuestro agravado, el 28 de junio de 2025.
También recuerdo que en mayo del 2025 una abogada y exdefensora pública de Oaxaca y su pareja -un instructor de gimnasio-, fueron asesinados y sus cuerpos localizados con signos de tortura en Pinotepa Nacional, en la costa de Oaxaca, después de salir de una audiencia en la que había defendido a un imputado al que lo vincularon a proceso por delito grave.
Este año cumplo 39 años de ejercer la abogacía como abogado litigante, principalmente como defensor en materia penal, años que me han dado experiencia en tratar a diferentes personas involucradas en hechos criminales de alta envergadura. He tratado a personas investigadas, imputadas o acusadas de delitos de delincuencia organizada, de delitos contra la salud y/o de delitos de los llamados graves tanto en fuero federal como en el común.
He tenido la oportunidad de tratar y defender en diferentes escenarios a sujetos activos conocidos a nivel nacional, famosos por los medios de comunicación nacionales o estatales y respaldan mi dicho mas de tres mil quinientos expedientes que obran en el archivo muerto del Bufete Jurídico del cual soy el titular.
Desde muy joven que inicié tratando a diversos delincuentes me fijé como meta que nunca por dinero mal habido y obtenerlo de manera rápida iba a engañar a este tipo de gente, pues son peligrosos si se percatan de que fueron engañados, por lo que siempre, y lo digo con firmeza, siempre, les digo la verdad del asunto, les asesoro en cuanto a las fortalezas y debilidades de la investigación, tanto a ellos, a sus familiares o a los integrantes de sus grupos delictivos. Me conocen tan bien que incluso saben mi dicho: Prefiero que se enojen con lo que les voy a decir a que se vayan contentos con una mentira pues tarde o temprano saldrá la verdad y me van a reclamar o andar buscando.
Siempre me preguntan si conozco al juez o jueza por que eso puede ayudar a sus detenidos, a lo que manifiesto que no los conozco y que mi defensa no depende del amiguismo o compadrazgo con autoridades jurisdiccionales, pues eso demerita mi ética profesional, conozco a bastantes juzgadores tanto federales como del fuero común, incluso algunos laboraron en mi bufete o fueron compañeros de estudios de posgrado, sin embargo nunca les hablo para tratar un asunto que litigue y que ellos resolverán y prueba de ello es que ningún juez o jueza puede decir lo contrario, mi estrategia de defensa surge en el momento de la audiencia que únicamente la comparto con mi equipo y que brota en debate.
En el campo del litigio nos conocemos los litigantes, y es una lástima que muchos colegas estriban su defensa en el amiguismo con determinado o determinados servidores públicos o estar bien parados, o bien (una situación real y penosa) en cotos de corrupción donde se involucran órganos jurisdiccionales, ya conocidos por el gremio, principalmente en el cambio de medidas cautelares que a cambio de dinero modifican la prisión preventiva justificada por otras, y en esos casos tampoco tomo defensas, pues vergüenza me daría pedir un favor de esa naturaleza a un juez o jueza.
También dentro de las condiciones para ser defensa es que nunca creo fantasías o novelas, esto es inventar una defensa activa falsa, ya que existen muchas defensas que fantasean que a la hora del hecho el cliente estaba detenido, enfermo o en otro lugar y falsifican datos de prueba, ¿por qué no invento defensas falsas? Pues les explico que no basta con hacer un acto de investigación solamente en mi oficina recabando declaraciones, sino que en el momento del juicio tendrán que declarar de viva voz y el ministerio público tiene la oportunidad de contrainterrogar y hay es donde sale la mentira, pues incluso puede salir prueba nueva o superviniente, que lo que ocasiona es perjuicio al acusado. Hubo un caso hace unos días en que los familiares del detenido traían sembrada la defensa activa falsa que les había prometido otro abogado les resultaría favorable, a lo que me opuse y aceptaron mis condiciones y si no las hubieran aceptado no acepto el cargo de defensa, por eso es importante el cobro de la asesoría.
¿A que vienen estos comentarios? Al hecho de que las personas a las que les interesa la libertad de un detenido, están dispuestas a pagar al costo que sea la misma, y de manera fraudulenta es cuando muchos estafan a las gentes, prometiéndoles resultados rápidos y benéficos a cambio de grandes cantidades de dinero y al ser tan convincentes lo entregan esperando el resultado prometido, pero ¿qué pasa cuando no se da este resultado? Viene el reclamo y enojo, que demuestran la frustración por el engaño hecho y la actitud del cliente o su gente cambia, de lo que originalmente fue esperanza es enojo y la relación cordial que debe existir entre abogado cliente cambia radicalmente a una relación hostil, donde la persona engañada exigirá los resultados prometidos y si no se dan es cuando vienen las venganzas contra el abogado.
Me considero un abogado que forma parte de la generación que dividió al abogado clásico (de los cuales aprendí mucho) con el moderno, y este consejo se los doy principalmente a los jóvenes abogados que inician con el litigio, deben siempre pensar que no hay mayor beneficio en la vida que la tranquilidad, tranquilidad de caminar libremente por la calle, tranquilidad de estar en cualquier lugar, tranquilidad de estar rodeado de sus familiares o amigos, tranquilidad de hablar con tu hijo de frente enseñándole realmente el derecho no mañas, tranquilidad que te permite no andarte cuidando y que no tiene precio pero que vale mucho más que fajos de billetes mal habidos.
Me llama la atención que actualmente se publicitan muchos abogados como penalistas, litigar la materia penal no es fácil es una materia realmente difícil, que exige muchos factores, de trato, de estrategia y si no dominas por lo menos tres teorías la del delito, la del delincuente y la de la pena, serás abogado, pero realmente no serás penalista por el hecho de conocer el proceso acusatorio y oral.Quedo de ustedes.Mtro. en Drcho. Constitucional: Gerardo Fco. López Thomas.
